Puede que hayáis visto en redes a diferentes creadores de contenido dar la vuelta al mundo para ver las 7 maravillas del mundo moderno y contarlo todo en tiempo real. En Nakara somos las primeras en cotillear este tipo de aventuras, y llevamos un tiempo siguiendo muy de cerca estos itinerarios, tomando nota de todo. Porque lo que se ve desde el sofá pensando «eso es imposible para mí», bien organizado, es más posible de lo que parece.
Decidir dar la vuelta al mundo para ver las 7 maravillas del mundo moderno, puede parecer una locura, pero bien organizado, es más posible de lo que parece.
Las 7 maravillas del mundo moderno no son solo siete monumentos extraordinarios repartidos por el planeta. Son siete razones para subirse a un avión, siete destinos completamente distintos entre sí y, juntos, una de las aventuras más ambiciosas que se pueden plantear como viajero. El Coliseo de Roma, Petra en Jordania, el Taj Mahal en India, la Gran Muralla en China, el Cristo Redentor en Brasil, Machu Picchu en Perú y Chichén Itzá en México. Cuatro continentes, siete países y una sola pregunta: ¿cómo se organiza algo así?
En Nakara seguimos muy de cerca este tipo de rutas, y lo que más nos gusta de hacerlo es descubrir los detalles que marcan la diferencia entre ver una maravilla y vivirla de verdad. Aquí va todo lo que hemos aprendido.
Índice de contenido
No hace falta hacerlo de una sola vez
Lo primero que conviene saber sobre un viaje para ver las 7 maravillas del mundo moderno es que nadie dice que haya que hacerlo en un único viaje. La mayoría de personas que se proponen este reto lo van tachando poco a poco, combinando viajes más cortos a lo largo de varios años.
Pero también hay quien decide hacerlo de golpe, en una vuelta al mundo bien diseñada que conecte varios de los destinos en un mismo recorrido. Y es aquí donde la organización lo cambia todo: no es lo mismo unir siete vuelos sueltos por tu cuenta que tener un itinerario pensado para que la ruta tenga sentido geográfico, los traslados estén resueltos y el viaje fluya sin sobresaltos.
Las 7 maravillas del mundo moderno: qué ver, dónde comer y cómo vivirlas
El Coliseo, Roma (Italia)

La maravilla más cercana para quienes viajan desde España. Roma es una ciudad que se puede combinar perfectamente con el inicio o el final de una ruta más larga, o visitarse en una escapada independiente.
El Coliseo lleva dos milenios en pie y sigue siendo capaz de dejarte sin palabras. Si queréis verlo sin colas, la reserva de entrada con antelación es imprescindible.
Después del Coliseo, el barrio de Trastevere es la mejor forma de entender la Roma más cotidiana: callejuelas estrechas, terrazas llenas de vida y una energía de barrio que contrasta con el peso histórico del centro.
Para comer, buscad una trattoria sin carta en inglés en la puerta y pedid pasta carbonara o cacio e pepe, en Roma, las recetas más sencillas son las más difíciles de encontrar bien hechas fuera de los sitios de siempre. Y para el helado, id donde hay cola: en Roma eso siempre es buena señal.
En nuestro viaje a Italia podéis ver cómo combinarlo con Florencia y Venecia.
Petra, Jordania

El Tesoro de Petra, tallado en la roca rosada del desierto jordano, es uno de esos lugares que ninguna fotografía consigue reproducir del todo. Hay que bajar el cañón a pie, doblar la última curva y dejar que aparezca. Eso no se puede preparar, y es exactamente por eso que está en la lista de las 7 maravillas del mundo moderno.
Dedicadle al menos dos días completos: el primero para el Tesoro y las Tumbas Reales, donde los colores naturales de la roca cambian con la luz a lo largo del día; el segundo para explorar el resto del yacimiento, que es enorme y que mucha gente no llega a ver.
Si tenéis la oportunidad, combinadlo con una noche en un campamento de lujo en el desierto, el cielo estrellado del Wadi Rum es una de esas experiencias que se recuerdan mucho después de haber olvidado el nombre del hotel.
Para comer en Jordania, si tenéis un día en Amán antes o después de Petra, Beit Sitti, «La casa de mi abuela», es una de esas experiencias que se recuerdan mucho tiempo después. No es un restaurante al uso: aprendéis a cocinar platos árabes tradicionales, como la Maqluba, un arroz con verduras y carne que se cocina del revés y se vuelca en la mesa, y después los coméis allí, en una casa antigua del barrio de Jabal Al Lweibdeh. Una forma de entrar en la cocina jordana desde dentro que no encontraréis en ningún otro sitio.
El Taj Mahal, India (Agra)

El Taj Mahal al amanecer, con la niebla sobre el río Yamuna y la luz cambiando los tonos del mármol blanco, es una de las imágenes más poderosas que podéis llevaros de un viaje. La visita está organizada por la mañana temprano, no solo por la temperatura sino porque los primeros grupos tienen el lugar prácticamente para ellos solos.
Si el presupuesto lo permite, alojarse en un hotel con vistas directas al Taj Mahal — como el Oberoi Amarvilas — cambia completamente la experiencia: os despertáis con el mausoleo frente a la ventana y lo veis cambiar de color a lo largo del día. Vale la pena ponerse un sari para la visita, aunque la tela mida nueve metros y el proceso de envolverse en ella sea toda una aventura en sí misma.
Para comer, los hoteles de categoría en Agra tienen cocinas extraordinarias: el Chicken Kadai Masala, el tandori y los platos de fusión con ingredientes locales son mucho más interesantes de lo que esperaríais. Si os apetece algo distinto, muchos hoteles ofrecen clases de cocina con el equipo local, una forma de entrar en la gastronomía india desde dentro. Os contamos más sobre cómo vivirlo en nuestro artículo sobre viaje a India.
La Gran Muralla, China (Pekín)

La Gran Muralla no es un monumento. Es un paisaje. Subir a uno de sus torreones y ver cómo serpentea por las crestas de las montañas hacia el horizonte es uno de esos momentos que cambian la escala con la que mides las cosas. La sección de Mutianyu es la más recomendable para la mayoría de viajeras: bien restaurada, espectacular y algo menos masificada que Badaling. Si queréis algo todavía más especial, una clase privada de Tai Chi en la propia muralla al amanecer es una experiencia difícil de superar.
En Pekín, la gastronomía merece tanto atención como los monumentos. La cena de Hot Pot en Haidilao ( una especie de Mc Donal es casi obligatoria, el caldo hirviendo con ingredientes a elegir puede durar horas sin que nadie quiera levantarse.
El pato pekinés es la otra gran cita gastronómica: pedidlo en un restaurante con historia, dejad que el cocinero lo trinche delante de vosotras y enrolled las láminas en pancita con salsa hoisin y cebolleta.
Para descansar entre monumentos, el barrio de Sanlitun ofrece el Pekín más cosmopolita: tiendas de diseño, cafeterías de especialidad y vida nocturna activa. En nuestro artículo sobre Pekín encontraréis todo lo que necesitáis saber para organizarlo bien.
El Cristo Redentor, Río de Janeiro (Brasil)

El Cristo Redentor sobre el Pan de Azúcar, con Río a los pies y el Atlántico al fondo, es de esas vistas que solo existen en Río. La forma más espectacular de verlo es desde un helicóptero: sobrevolar la ciudad y encontrarse de repente con la figura del Cristo a la altura de los ojos es una imagen que no se olvida.
Río tiene mucho más que el Cristo: las playas de Ipanema y Copacabana son imprescindibles, y la visita a la Favela Rocinha — subiendo en moto-taxi con conductores locales — es una de esas experiencias que ponen en perspectiva la complejidad de la ciudad.
Para comer, el açaí con granola y paçoca en Bibi Sucos es el desayuno o merienda más brasileño que podéis encontrar. Por la noche, el barrio de Leblon tiene algunos de los mejores restaurantes de la ciudad, y una cata de caipiriñas en cualquier terraza con vistas al mar es el cierre perfecto para el día. Podéis verlo combinado con más destinos en nuestro guía de qué ver en Brasil.
Machu Picchu, Perú (Cusco y Aguas Calientes)

La ciudadela inca de Machu Picchu, a 2.400 metros de altura entre las montañas de los Andes, es probablemente la más fotogénica de todas las 7 maravillas del mundo moderno. Llegar hasta ella forma parte de la experiencia: lo ideal es hacer el trayecto en el tren Hiram Bingham, el más lujoso de Sudamérica, con música en vivo, cócteles de autor y almuerzo gourmet mientras el paisaje andino pasa por la ventana. Es un tren que ya es parte del viaje antes de llegar a ningún sitio.
En Cusco, tomad una infusión de muña antes de subir, ayuda con el mal de altura, que a 3.400 metros se deja sentir aunque no lo esperéis. Si tenéis tiempo, una ceremonia a la Pachamama con chamanes de la comunidad de Queros y una visita a las Salineras de Maras son dos de las experiencias que más se agradecen después de la ciudadela.
Para comer en Cusco, el restaurante Limo es una de las mejores opciones: fusión japonés-peruana en uno de los locales más interesantes de la ciudad. En el Mercado de San Pedro podéis probar chirimoya, granadilla y lúcuma, frutas locales que no encontraréis en ningún otro lugar. Para nuestra guía de visita a Machu Picchu incluimos los días necesarios para no ir con prisas.
Chichén Itzá, México (Yucatán)

La pirámide de Kukulcán en Chichén Itzá es el testimonio más impresionante de la civilización maya en la península de Yucatán. Hay que visitarla por la mañana temprano, antes de que el calor y los grupos turísticos conviertan la visita en algo menos especial de lo que es.
Cancún y la Riviera Maya ofrecen la base perfecta para organizar la excursión a Chichén Itzá y añadir días de descanso en la costa. Un día en yate privado a Isla Mujeres, con sus aguas turquesas y su ambiente más tranquilo que Cancún, es el complemento perfecto después de días intensos. La gastronomía mexicana en Yucatán tiene personalidad propia: las margaritas, la cochinita pibil y los tacos de mercado son muy distintos a lo que se conoce fuera del país. Podéis ver cómo lo planificamos en nuestra ficha de viaje a México.
Lo que aprendemos siguiendo estas rutas de cerca
Hay cosas que solo se descubren cuando se sigue de cerca a quienes hacen este tipo de viajes. Algunas de las más útiles:
La VPN en China es imprescindible. Google, Instagram, WhatsApp y la mayoría de servicios occidentales están bloqueados. Instaladla y configuradla antes de salir de España, porque una vez allí no podréis descargar nada.
El Taj Mahal se vende en minutos. Las entradas online salen a la venta con antelación y se agotan muy rápido, especialmente para los primeros turnos de mañana. No lo dejéis para el último momento.
Machu Picchu pide aclimatación. Llegar directamente a Cusco desde el nivel del mar y subir al día siguiente a Machu Picchu es demasiado rápido para muchos cuerpos. Dedicad al menos un día en Cusco antes de subir.
El agotamiento acumulado es real. Un viaje de estas características, con vuelos intercontinentales cada pocos días, pasa factura. Dejar algún día sin agenda entre maravilla y maravilla no es perder el tiempo — es lo que hace que el viaje se pueda disfrutar hasta el final.
Cómo organizar la ruta para ver las 7 maravillas del mundo moderno

La clave para que un viaje de estas características funcione es el orden geográfico. No tiene sentido cruzar el Atlántico dos veces ni hacer escalas innecesarias cuando una buena ruta puede conectar varios destinos de forma lógica.
Una de las rutas más habituales para quienes quieren verlas todas en un mismo viaje sería: Madrid → Roma → Jordania → India → China → Perú → Brasil → México → Madrid. Con los vuelos bien encadenados y entre 25 y 30 días de viaje, es posible. No es el viaje más cómodo del mundo, el cansancio acumulado es real, pero tampoco es la locura que parece cuando se ve escrito así.
Una alternativa más tranquila es dividirlo en dos o tres viajes a lo largo de uno o dos años, agrupando destinos que tienen sentido juntos: Europa y Oriente Medio en un viaje, Asia en otro y América en un tercero.
Nuestros viajes de vuelta al mundo
En Nakara tenemos cuatro rutas de vuelta al mundo organizadas que cubren varios continentes en un mismo viaje. Ninguna está diseñada específicamente para las 7 maravillas del mundo moderno, pero todas pasan por algunos de estos destinos y se pueden adaptar a medida si queréis incluir más paradas.
Vuelta al mundo Tangaroa: Estados Unidos, Polinesia Francesa, Nueva Zelanda, Singapur. 21 días desde 7.360 €
Vuelta al mundo Imperio Inca y Pacífico: Perú, Chile, Australia, Filipinas, Hong Kong. 24 días desde 8.495 €
Vuelta al mundo Exprés: Tailandia, Australia, Estados Unidos. 17 días desde 3.795 €
Vuelta al mundo Phileas Fogg: India, Japón, Australia, Estados Unidos. 25 días desde 9.195 €
Si queréis diseñar una ruta específica para ver las 7 maravillas del mundo moderno, podemos organizarla a medida.
Contadnos cuántas ya habéis visto y cuánto tiempo tenéis, y preparamos la propuesta. Lo diseñamos juntas.
Vuelta al mundo
Preguntas frecuentes sobre las 7 maravillas del mundo moderno
¿Cuáles son las 7 maravillas del mundo moderno? Las 7 maravillas del mundo moderno son el Coliseo de Roma (Italia), Petra (Jordania), el Taj Mahal en Agra (India), la Gran Muralla China (China), el Cristo Redentor en Río de Janeiro (Brasil), Machu Picchu en Cusco (Perú) y Chichén Itzá en Yucatán (México). Fueron elegidas en 2007 por votación popular internacional entre más de 100 millones de votos.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver las 7 maravillas del mundo moderno en un solo viaje? Para ver las 7 maravillas del mundo moderno en un solo viaje se necesitan entre 25 y 35 días, dependiendo de cuántos días se dediquen a cada destino y de cómo se encadenen los vuelos. Lo más habitual es organizarlo en dos o tres viajes distintos, agrupando destinos por zona geográfica.
¿Cuánto cuesta un viaje para ver las 7 maravillas del mundo moderno? El coste varía mucho según el nivel de alojamiento, la clase de los vuelos y los días dedicados a cada destino. Un viaje organizado que cubra varios de estos destinos en una sola vuelta al mundo puede oscilar entre 8.000 € y 15.000 € por persona, incluyendo vuelos internacionales y alojamiento.
¿Se pueden ver las 7 maravillas del mundo moderno en una vuelta al mundo? Sí, aunque requiere una planificación muy cuidadosa de la ruta para que los vuelos tengan sentido geográfico. La ruta más habitual combina Europa, Oriente Medio, Asia y América en ese orden, permitiendo encadenar los vuelos de forma lógica sin cruzar el mundo de forma innecesaria.
¿Cuál de las 7 maravillas del mundo moderno es la más difícil de visitar? Petra y Machu Picchu son las que más planificación requieren: Petra por la logística en Jordania y la necesidad de dedicarle al menos dos días completos, y Machu Picchu por la altitud, la necesidad de aclimatarse en Cusco y las restricciones de acceso a la ciudadela que conviene gestionar con antelación.
¿Hay que llevar VPN para visitar China en una vuelta al mundo? Sí, es imprescindible. Google, Instagram, WhatsApp y la mayoría de servicios occidentales están bloqueados en China. La VPN hay que instalarla y configurarla antes de salir de España, porque una vez en el país no se puede descargar ninguna aplicación occidental.

