Tíbet: un destino místico

En cada rincón del Tíbet podemos encontrar historias y mitos que sobrepasan toda experiencia terrenal. El misticismo y la religión son los grandes elementos de la cultura tibetana.

Sin duda, este es uno de los mayores destinos para aquellos que busquen paz, sosiego y el  reencuentro con la naturaleza y el espíritu en China.

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Un viaje de vértigo

Ubicada en el noroeste del Himalaya, el Tíbet tiene el privilegio de ser la región más alta del planeta. Con una altitud media de 4.900 metros y una altura máxima de 8.850 metros, se le ha conocido siempre como “el techo del mundo”.

Con más de 21.000 años de historia, esta región fue habitada en el año 3.000 a.C. por población china del Neolítico. Con el paso del tiempo se ha ido conservando la cultura Zhangzhung, considerada la cuna del Bön.

El Bön fue reemplazado tiempo después por la religión que impera en toda la región, el budismo.

 

El budismo como religión

El budismo impregna toda la cultura tibetana, los mitos, las leyendas, las costumbres, etc. Esta cultura es interpretada a través de documentos encontrados en las grutas de Tuen-Huan, datados entre los siglos VII y VIII.

Tuen-Huan es una pequeña población de interés histórico, puesto que de ella nació la famosa ruta de la seda en China. Esta se extendió más tarde por todo el territorio de Asia Central. Es por ello que toda la región goza de una gran espiritualidad llevada a cabo a través de esta religión desde la constitución de su pueblo.

 

Lugares sagrados

Existen una serie de templos, ciudades y puntos de interés religioso que tienen significados espirituales.

El Monte Kailash

Se trata de un lugar considerado como el hogar de Shiva. Ubicado a unos 7.000 metros de altura, es un monte emplazado en la cadena Gangdisê en el Himalaya.

La traducción tibetana de “Kailash” es “preciosa joya de nieve”, por lo que podemos hacernos una idea de la magnitud de su belleza. Por otro lado, se trata del único monte no escalado por nadie como símbolo de respeto a las creencias religiosas budistas e hindúes.

De él nacen grandes río como el Indo, el Sutlej o el Brahmaputra. También podemos encontrar lagos como el de Mana Sarovar o el del Rakshas Tal.

Alrededor de esta zona nos encontramos con una gran variedad de templos budistas.

 

El lago Yamdrok

Se trata de uno de los mayores lagos sagrados del Tíbet con más de 72 km de longitud. Es un destino de peregrinaje para todos aquellos que buscan que Buda les bendiga de buena suerte y felicidad cada año. La traducción de Yamdrok es “lago sagrado” y se caracteriza por tener aguas azul turquesa y montañas alrededor cubiertas de nieve en su altitud de 7.000 metros.

El monasterio Samding se ubica en esta zona, el único encabezado por una mujer reencarnada, Samding Dorje Phagmo.

Lasha

Esta ciudad es la capital del Tíbet, considerara como uno de los lugares más religiosos para los budistas. En ella podemos encontrar los palacios de Potala, Norbulingka y el Templo de Jokhang, que están incluidos en el Patrimonio de la Humanidad.

Aquí también podemos visitar lugares como Lingkhor o los Monasterio de Sera, Drepung y Ganden.

 

Campamento base del Monte Everest

El Everest es la montaña más alta del mundo, por lo que resulta de un especial interés pasar al menos por su campamento base. Para todos aquellos aficionados al alpinismo y los paisajes de ensueño, es recomendable la visita de este lugar tan extraordinario.

El pastor tibetano local te ofrecerá su hospitalidad para que te sientas como en casa.

 

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