Viaje a Pekín: Qué ver, qué hacer y cómo planificarlo

Qué hacer en Pekín: guía para descubrir la capital de China

Hay ciudades que se visitan. Y ciudades que te cambian. Pekín es de las segundas. Y lo sabes en cuanto bajas del avión.

El primer golpe es sensorial: el olor a brochetas de tofu en el mercado nocturno, el ruido sordo del metro a las ocho de la mañana, la escala imposible de la Plaza de Tiananmén que ninguna foto logra prepararte. Un segundo después estás mirando los tejados curvos de la Ciudad Prohibida y pensando que llevas décadas imaginando exactamente este momento. Nosotras también lo pensamos la primera vez. Y la segunda.

Pekín no es fácil. Es enorme, ruidosa, contrastada, y en algunos momentos puede dejarte sin palabras, no siempre de la manera más cómoda. Pero eso es precisamente lo que la hace inolvidable. Aquí conviven cinco milenios de historia imperial con barrios donde los artistas crean el futuro, callejuelas de tierra apisonada con rascacielos de cristal, y una gastronomía que podría justificar el viaje por sí sola.

Desde Viajes Nakara te acompañamos por lo que hay que ver, lo que hay que vivir, y todo lo que necesitas saber para que tu viaje a Pekín sea tuyo de verdad.

Qué ver en Pekín imprescindible (primer viaje)

Qué ver en Pekín imprescindible (primer viaje)

La Ciudad Prohibida: el corazón imperial

Imagina que cruzas una puerta enorme de madera lacada en rojo. El ruido de la ciudad desaparece. Delante de ti se abre un patio de piedra tan grande que no ves el fondo. A los lados, tejados de tejas doradas que brillan bajo el sol de la mañana. Llevas dos minutos dentro de la Ciudad Prohibida y ya entiendes por qué durante casi 500 años ningún ciudadano corriente se atrevió a cruzar estos muros.

El complejo es enorme, casi 180 acres, más de 980 edificios, y no tiene sentido intentar verlo todo en una mañana. Lo que sí tiene sentido es dejarse ir: el Salón de la Suprema Armonía con sus proporciones imposibles, la Sala de los Relojes donde el tiempo parece haberse detenido, los jardines imperiales del norte donde, si llegas tarde y la gente se ha ido, el silencio es casi físico. Cada patio abre a otro patio. Cada puerta a otra puerta. Eso es la Ciudad Prohibida: un laberinto diseñado para hacerte sentir pequeño.

Consejo práctico: Las entradas solo se venden online y salen a la venta exactamente 7 días antes de la visita, a las 20:00 hora de Pekín (las 13:00 en España). Se agotan en minutos literalmente. Entra a la web oficial del Museo del Palacio con el tiempo justo y ten el pasaporte a mano, porque es el documento que te pedirán para la reserva y también para entrar el día de la visita. El museo cierra los lunes, salvo festivos nacionales.

Plaza de Tiananmén: historia viva de China

Estás de pie en la plaza más grande del mundo. Lo sabes antes de que te lo digan: la escala te aplasta de una manera que es difícil de describir. El retrato de Mao presidiendo la entrada sur de la Ciudad Prohibida, las banderas, los mausoleos, ese silencio extraño que existe dentro del ruido de miles de personas. No tienes que compartir el contexto político para que el peso de este lugar te llegue al pecho.

Si puedes, ven al amanecer para la ceremonia del izado de la bandera. Los chinos que llevan horas esperando en fila la viven con una emoción genuina y contagiosa. Es uno de esos momentos que no se planifican bien, que simplemente ocurren, y que vas a recordar mucho tiempo.

Nota: El acceso implica pasar por controles de seguridad. Lleva el pasaporte.

Templo del Cielo: equilibrio y espiritualidad

Llegas temprano, nosotras siempre intentamos llegar temprano aquí, y el parque ya está lleno de vida. Un grupo de señores mayores toca erhu bajo los árboles. Más allá, un círculo de mujeres baila con abanicos en perfecta sincronía. Un hombre hace tai chi con los ojos cerrados, completamente ajeno a todo. Y al fondo, entre los pinos, asoma la cúpula azul de la Sala de la Oración por las Buenas Cosechas.

Construido en 1420, el Templo del Cielo es uno de los conjuntos arquitectónicos más perfectos que existen. Pero lo que nadie te cuenta es que el parque que lo rodea es igual de valioso que el monumento. Cada mañana, los vecinos del barrio lo convierten en su sala de estar colectiva. Es el Pekín más real que vas a ver.

Palacio de Verano: naturaleza y arquitectura

El Palacio de Verano tiene una escala diferente a la intensidad urbana del centro: lago, colinas boscosas, pabellones de madera lacada reflejados en el agua. La emperatriz Cixi llegó a desviar fondos de la marina imperial para construirlo, y mirándolo, entiendes perfectamente por qué.

Alquila un bote de remos y sal al lago Kunming. Desde el agua, los pabellones cobran una dimensión completamente distinta. Si vas en primavera, los sauces que bordean los caminos tienen un verde que parece inventado. Si vas en invierno, el lago se congela y la gente patina. No hay una mala estación para este lugar.

Hutongs: el Pekín más auténtico

No hay una lista de cosas que ver en un hutong. En Los hutongs hay que perderse. Son los callejones estrechos que conectan los patios tradicionales, los siheyuans, del Pekín histórico, y caminar por ellos es como caminar por una ciudad dentro de la ciudad.

Deja que nosotras te llevemos por los que rodean los lagos Houhai y Shichahai. Dobla una esquina y encuentra a un anciano jugando a las damas en una silla plegable. Huele el pan recién hecho desde una puerta entreabierta. Cruza con un niño que vuelve del colegio en bicicleta demasiado grande para él. Eso es el hutong. No lo planifiques. Cuando te pierdas, has llegado exactamente a donde debías.

Excursiones desde Pekín que no te puedes perder

Excursiones desde Pekín que no te puedes perder

La Gran Muralla China: cuál elegir

La primera vez que ves la Gran Muralla desde lo alto, algo se mueve por dentro. No importa cuántas fotos hayas visto. La escala, la forma en que la muralla sube y baja por las crestas de las montañas hacia el horizonte, la idea de que todo eso lo construyeron a mano hace seiscientos años… Es uno de esos momentos en que el mundo te parece un lugar más extraordinario de lo que recordabas.

La pregunta no es si ir, sino a qué sección ir. Y eso depende de lo que busques.

Mutianyu: Es nuestra recomendación para la mayoría de viajeros. Bien restaurada, espectacular, con teleférico y tobogán de descenso, sí, un tobogán en la muralla china, y es tan divertido como suena. Menos masificada que Badaling y mucho más accesible que Jinshanling.

Badaling: La más visitada y la más cercana. También la más masificada. En fin de semana en temporada alta puede convertirse en una experiencia frustrante. Si puedes elegir, hay opciones mejores.

Jinshanling: Para quienes buscan algo más exigente y más auténtico. Las torretas están parcialmente en ruinas, lo que le da un carácter completamente diferente. El trekking entre Jinshanling y Simatai es uno de los mejores de la zona, y uno de los que más recomendamos a los viajeros que repiten.

Simatai: La única sección que se puede visitar de noche, iluminada de una forma que quita el aliento. Requiere reserva con antelación.

Desde Pekín, la mayoría de las secciones están a entre hora y media y tres horas en coche. Evita los tours baratos que mezclan la muralla con fábricas de jade o seda, son trampas para turistas y le quitan toda la magia al momento. Un transporte privado o un tour bien gestionado cambia completamente la experiencia.

Tumbas Ming

A cincuenta kilómetros al norte de Pekín, el Valle de las Tumbas Ming guarda los mausoleos de trece emperadores de la dinastía Ming. El camino de entrada —la Vía Sagrada, flanqueada por estatuas de animales y dignatarios en piedra— ya justifica la visita antes de llegar a nada. Caminas por él y sientes que estás entrando en un lugar que lleva siglos esperándote.

La tumba de Changling es la más imponente. La de Dingling, la única excavada, permite descender a las cámaras funerarias. Se puede combinar perfectamente con Mutianyu en un mismo día.

Distrito 798: arte contemporáneo

Técnicamente está dentro de Pekín, pero su espíritu es tan diferente al centro histórico que merece mención aparte. El Distrito 798 nació cuando artistas comenzaron a instalarse en las antiguas fábricas de la Guerra Fría en el barrio de Dashanzi. Hoy es uno de los complejos de arte contemporáneo más interesantes de Asia: galerías, instalaciones, cafeterías de diseño, tiendas de diseñadores independientes.

Es el Pekín más cosmopolita y más joven. Un contrapunto perfecto a los monumentos imperiales. Dedícale una mañana entera y deja tiempo para perderte.

Qué hacer en Pekín: experiencias únicas

Qué hacer en Pekín: experiencias únicas

Probar el pato laqueado

Te sientas a la mesa. El cocinero llega con el pato entero y empieza a trincharlo delante de ti con una precisión casi quirúrgica: láminas finas donde la piel crujiente se separa perfectamente de la carne. Las pones sobre una pancita de trigo, añades salsa hoisin, cebolleta, pepino. Lo enrollas. Lo muerdes. Y entiendes por qué esta receta lleva seiscientos años en los menús de Pekín.

Quanjude es el más famoso, con historia desde 1864. Da Dong es más moderno, con una presentación más contemporánea y una carta que va mucho más allá del pato. Los dos son extraordinarios. Los dos requieren reserva. Y en los dos vas a salir pensando que volverías solo por eso.

Perderse en los mercados locales

El mercado nocturno de Wangfujing es el más conocido, con sus brochetas de escorpiones y estrellas de mar que protagonizan todas las fotos de Instagram, y está bien para entender qué es, pero si quieres algo más real, el mercado de Panjiayuan es otra historia.

Llegas el sábado por la mañana, cuando los puestos aún están montando, y el lugar es un caos glorioso: antigüedades auténticas mezcladas con reproducciones, jade, porcelana, libros viejos, muebles de madera, ropa vintage. Regateas. Te equivocas. Compras algo que no necesitas y que va a ocupar un lugar de honor en tu casa el resto de tu vida. Eso es Panjiayuan.

Vivir una ceremonia del té

Entras en una sala pequeña y tranquila. Hay luz suave, madera oscura, el olor a té que ya está infusionándose. La anfitriona, que lleva años haciendo esto y que lo hace con una calma que te contagia, empieza a explicarte lo que tienes delante. Primero el oolong. Luego el pu-erh. Después el blanco. Cada uno en su tetera, cada uno con su temperatura, cada uno con su historia.

Dos horas después sales a la calle y el ruido de Pekín te parece diferente. Más llevadero. Más tuyo. Eso es lo que hace una buena ceremonia del té.

Busca salones en los barrios del lago Houhai o en los hutongs cercanos a la Ciudad Prohibida. Si alguien te aborda en la calle para llevarte a una, la estafa del té es una de las más comunes en Pekín, rechaza amablemente y sigue caminando.

Espectáculo de ópera de Pekín

Las primeras notas de la ópera de Pekín desorientan. No suena como nada que hayas escuchado antes, y eso es exactamente lo que tienes que abrazar. Los personajes entran cargando vestuarios que pesan, el maquillaje codifica en colores quién es el héroe y quién el traidor, y cada gesto, la inclinación exacta de la muñeca, el ángulo de la cabeza, tiene un significado preciso que lleva siglos de tradición detrás. Estás viendo un idioma que no hablas. Y sin embargo, a los veinte minutos, no puedes apartar los ojos.

Para una primera vez, el Teatro Liyuan es una buena entrada: representaciones diarias de extractos seleccionados, con subtítulos en inglés en pantalla y té incluido en los asientos de las primeras filas. Está pensado para el visitante internacional, es una introducción, no una inmersión, pero está bien hecha y dura lo justo para que quieras más. Llega media hora antes: puedes ver a uno de los actores maquillarse en el escenario, y ese ritual previo al espectáculo es casi tan fascinante como el espectáculo en sí.

Si ya has visto ópera antes o quieres algo más serio, el Chang’An Grand Theater programa representaciones completas sin concesiones al turismo. Sin subtítulos, con un público mayoritariamente chino y con una intensidad completamente diferente.

Paseo en bicicleta por los hutongs

Esta es nuestra experiencia favorita en Pekín. Sin duda.

Sales temprano, cuando los callejones aún huelen a desayuno y los vecinos están fregando los portales. Coges la bici y empiezas a pedalear sin rumbo fijo. Doblas una esquina y aparece un patio con un árbol enorme en el centro. Más adelante, una abuela te hace señas desde una silla para que te acerques, no sabes qué quiere, no compartes idioma, pero diez minutos después estás tomando té en su cocina mirando fotos de sus nietos en el móvil.

No lo programes con demasiada estructura. Sal temprano. Deja que la ciudad te guíe. Los mejores momentos de Pekín siempre ocurren cuando el plan se rompe.

Itinerario en Pekín (1, 2, 3 y 4 días)

Itinerario en Pekín (1, 2, 3 y 4 días)

Pekín en 1 día

Si solo tienes un día, no intentes verlo todo: elige lo esencial y vívelo con calma. Empieza en la Plaza de Tiananmén al amanecer para ver el izado de la bandera, cruza a la Ciudad Prohibida en cuanto abran (9:00h) y dedícale al menos tres horas. Come en los alrededores o en Wangfujing. Por la tarde, el Templo del Cielo, intenta llegar a las 16:00h cuando la luz es más suave.. Termina con pato laqueado y, si puedes, un paseo nocturno por los lagos de Houhai.

Pekín en 2 días

El primer día, el itinerario de arriba. El segundo, dedica la mañana a explorar los hutongs en bicicleta: el lago Houhai, las callejuelas, los patios entreabiertos. Come en algún pequeño restaurante sin carta en inglés, señala, improvisa, confía. Por la tarde, el Palacio de Verano y quédate al atardecer cuando los colores del lago son extraordinarios. Cena en Sanlitun.

Pekín en 3 días

Tres días completos en Pekín dan para mucho si están bien organizados. Este es el programa que diseñamos en Viajes Nakara para quienes quieren ver lo esencial sin sacrificar la calidad de cada momento.

Día 1 — Llegada y primer contacto: Traslado al hotel y día libre para sacudirte el viaje del cuerpo. Sin agenda impuesta, sin prisas. Pekín ya está ahí fuera esperando: da un paseo por el barrio, encuentra un restaurante al azar, deja que la ciudad te vaya entrando despacio. La mejor manera de empezar.

Día 2 — El corazón imperial: El día grande. Empezamos en la Plaza de Tiananmén, una de las mayores del mundo, donde la escala te golpea antes incluso de que puedas procesarla. Desde ahí, cruzamos a la Ciudad Prohibida: casi 980 edificios, patios que se abren a otros patios, tejados dorados que brillan bajo el sol. Necesitas al menos tres horas para no correr. Por la tarde, el Palacio de Verano: lago Kunming, pabellones lacados reflejados en el agua, el jardín de verano que la emperatriz Cixi prefería a cualquier otra cosa en el mundo. Almuerzo incluido.

Opcional por la noche: espectáculo de acrobacia, uno de los shows más espectaculares que vas a ver en el viaje, muy diferente a la ópera y completamente adictivo.

Día 3 — La Gran Muralla y la noche perfecta: Salida temprana hacia la Gran Muralla, sección Juyongguan o Badaling, para llegar antes de que se llene. Cuando subes a uno de los torreones y ves la muralla serpentear por las crestas de las montañas hacia el horizonte, entiendes por qué estás aquí. Almuerzo incluido. De vuelta a la ciudad, parada junto al Nido del Pájaro y el Cubo del Agua, los estadios olímpicos de 2008, para fotos desde fuera: la arquitectura es impresionante incluso sin entrar.

La noche la cerramos como merece: cena de pato laqueado pekinés, la receta más emblemática de la ciudad. Que sea el último sabor que te lleves de Pekín.

Pekín en 4 días o más

Con un día más, Pekín se abre de otra manera. Ya tienes lo grande cubierto, ahora toca lo que no aparece en todos los itinerarios pero que a menudo se convierte en el momento favorito del viaje.

Templo del Cielo: Llega temprano, cuando los vecinos del barrio aún están haciendo tai chi entre los pinos y los grupos de baile ocupan los jardines. El Templo en sí es extraordinario, pero el parque que lo rodea es igual de valioso. Es el Pekín más real que vas a ver.

Hutongs en bicicleta: Coge una bici compartida y piérdete por los callejones del lago Houhai. Sin ruta fija, sin objetivo concreto. Come en algún pequeño restaurante sin carta en inglés, señala, improvisa, confía.

Opciones para completar el día: El Distrito 798 si te atrae el arte contemporáneo y quieres ver el Pekín más cosmopolita. El mercado de Panjiayuan si es sábado, antigüedades, jade, libros viejos y regateo incluido. Una ceremonia del té con calma en algún salón de los hutongs, si todavía no la has vivido. O simplemente vagar sin objetivo: los mejores momentos de Pekín siempre ocurren cuando el plan se rompe.

Viaje a Pekín Expres Viajes Nakara

Viaje a Pekín Exprés

6 días / 3 noches

Barrios de Pekín que deberíamos conocer

Barrios de Pekín que deberíamos conocer

Dongcheng (histórico)

Es el barrio donde se concentra buena parte del patrimonio histórico: la Ciudad Prohibida, Tiananmén, el Templo de los Lamas (Yonghegong) y los hutongs del centro. Es el Pekín más fotogénico y también el más transitado. Alojarse aquí tiene mucho sentido para el primer viaje: todo lo esencial está a distancia caminable.

Xicheng

Al oeste del centro histórico, Xicheng incluye los lagos Houhai y Shichahai, el corazón social de los hutongs, y el lago Beihai con su pagoda blanca visible desde kilómetros. Por las noches, las terrazas alrededor de Houhai se llenan de gente y música. Es un barrio que se vive más que se visita, y que te va a costar abandonar.

Sanlitun (moderno)

Si quieres ver el Pekín del siglo XXI, Sanlitun es tu barrio. Tiendas internacionales, restaurantes de todo el mundo, bares de diseño, vida nocturna activa. Es donde viven los expatriados y donde los jóvenes chinos de clase media alta se muestran. Un contraste total con los hutongs a apenas veinte minutos.

Dashilar (tradicional)

Al sur de Tiananmén, Dashilar es uno de los barrios comerciales más antiguos de Pekín. Las calles principales mezclan tiendas centenarias de medicina tradicional, seda y caligrafía con nuevos espacios de diseño que respetan la arquitectura original. Menos visitado que el centro, más auténtico. Perfectamente combinable con una visita a Tiananmén.

Dónde alojarse en Pekín

Dónde alojarse en Pekín

La elección del alojamiento en Pekín no es solo una cuestión de presupuesto: es una elección sobre qué tipo de experiencia quieres tener.

Mejores zonas según tipo de viaje

Dongcheng / cerca de la Ciudad Prohibida: ideal para el primer viaje o si el tiempo es limitado. Todo lo esencial está a distancia caminable o de metro.

Houhai / Shichahai: para quienes buscan la atmósfera de los hutongs sin renunciar a la comodidad. Calles tranquilas, lagos, menos ruido.

Sanlitun: para quienes priorizan la vida nocturna, los restaurantes internacionales y el arte contemporáneo.

Cerca de Wangfujing: conveniente, céntrico, pero con más turismo de masas.

Dónde comer en Pekín

Dónde comer en Pekín

Restaurantes locales imprescindibles

Pato laqueado: Quanjude es el clásico, con historia desde 1864 y un ritual de servicio que en sí mismo ya es un espectáculo. Da Dong es la versión más contemporánea, presentación más cuidada, carta más amplia, y un pato igual de extraordinario. En los dos, reserva con antelación.

Dumplings y xiaolongbao: Din Tai Fung, la referencia internacional de la masa al vapor, reabrió recientemente en Pekín tras un cierre temporal en 2024. Su nueva sucursal está en el Kerry Center de Chaoyang. Para algo más espontáneo y local, los puestos de los mercados del centro hacen dumplings igual de buenos por la mitad de precio.

Cocina de Sichuan: picante, compleja, adictiva. Si nunca la has probado, Pekín es buen sitio para empezar. Los restaurantes de Sanlitun tienen opciones accesibles para el paladar no iniciado.

Hotpot: una olla de caldo hirviendo en el centro de la mesa, ingredientes que cada comensal elige y cocina a su ritmo, y una cena que puede durar tres horas sin que nadie quiera levantarse. Haidilao es la cadena más popular, el nivel de servicio bordea lo surreal, literalmente te traen fideos bailando y hay sucursales por toda la ciudad.

Street food

El desayuno callejero pekinés es una de las mejores cosas que vas a hacer en el viaje, y cuesta menos de tres euros. El jianbing, una crepe fina de trigo y huevo que el cocinero extiende sobre la plancha caliente, añade salsa hoisin, cilantro fresco y un crujiente que rompe al morder, se prepara delante de ti en menos de dos minutos. Los baozi, bollos al vapor rellenos de carne o verdura, salen directos de la vaporera a tu mano. Una soja caliente al lado. De pie en la acera, con el barrio despertándose a tu alrededor. Ese desayuno no lo vas a olvidar.

El mercado nocturno de Wangfujing es el más conocido entre los viajeros, y merece una visita, aunque con los ojos abiertos: está orientado casi completamente al turismo, y los escorpiones en brocheta son más foto que gastronomía real. Dicho esto, probar uno es casi un rito de paso, y el ambiente de farolillos rojos y puestos humeantes tiene su propia magia. Si buscas comida callejera auténtica, los puestos de los hutongs al caer la tarde, brochetas de cordero a la brasa, dumplings fritos, castañas asadas en invierno, son otra historia.

Opciones más occidentales

Si viajas con niños o simplemente necesitas un día sin retos culinarios, Sanlitun tiene prácticamente cualquier cocina del mundo: italiana, mexicana, japonesa, hamburgueserías con carta en inglés. El Distrito 798 tiene cafeterías con buena carta de café de especialidad y brunch decente. No vas a pasar hambre. Y tampoco pasa nada por descansar un día del chopstick.

Mejor época para viajar a Pekín, China

Mejor época para viajar a Pekín, China

Primavera (abril-mayo): nuestra favorita. Temperaturas suaves, días largos y los cerezos en flor transforman los parques en algo de cuento. Es cuando Pekín está más hermosa.

Verano (junio-agosto): caluroso, húmedo y con monzones ocasionales. Es la temporada alta del turismo nacional chino. La muralla puede estar muy masificada.

Otoño (septiembre-octubre): otra ventana excelente. Los árboles cambian de color, el cielo está despejado y las temperaturas son agradables. Evita la Semana Dorada (primera semana de octubre): toda China viaja.

Invierno (noviembre-marzo): frío seco, en ocasiones muy intenso. Menos turismo, precios más bajos, y una estética completamente diferente, la muralla nevada es espectacular. Lleva ropa de abrigo.

Cuándo evitar multitudes

Las dos grandes épocas de turismo masivo interno son el Año Nuevo Chino (enero-febrero, fechas variables) y la Semana Dorada de octubre. En estos periodos los precios suben y los monumentos están saturados. Si viajas en estas fechas, gestiona las reservas con mucha antelación, y apóyate en nosotras para hacerlo bien.

Cómo moverse por Pekín

Cómo moverse por Pekín , China

Metro

El metro de Pekín es enorme, moderno, eficiente y extraordinariamente barato, el billete individual cuesta alrededor de 0,40 euros. Cubre prácticamente todos los puntos de interés para el visitante: la línea 1 conecta el centro histórico de este a oeste, la línea circular (Línea 2) rodea el antiguo interior de la ciudad. La señalización está en chino e inglés, así que orientarse no es difícil. Compra una tarjeta recargable Yikatong en cualquier estación: hace los pagos más rápidos y da descuentos en los transbordos.

Taxi y DiDi

Los taxis son económicos pero parar uno en la calle con la barrera idiomática puede ser frustrante, el taxista no sabe adónde vas y tú no sabes explicárselo. La solución es DiDi, el equivalente chino de Uber: interfaz en inglés, selección del destino en mapa, precio visible antes de confirmar el viaje, y acepta tarjeta internacional directamente además de Alipay y WeChat. Descárgala antes de salir de España, porque dentro del país algunas funciones pueden requerir configuración previa.

Bicicleta

Para moverse por los hutongs o los barrios de los lagos, las bicis compartidas son imbatibles, y la experiencia más bonita que puedes tener para desplazarte por el centro. Meituan y Hello Bike son las dos grandes plataformas: se desbloquean escaneando un código QR con el móvil y se dejan en cualquier punto designado. Se pagan con Alipay o WeChat Pay.

Apps que necesitas descargar antes de salir

DiDi: para taxis. Interfaz en inglés, acepta tarjeta internacional.

Alipay: para pagar prácticamente todo. Configúrala con tu tarjeta antes de llegar a China.

Google Translate con la cámara activada y descargado offline: apunta al menú, al cartel, al nombre de la calle. Salva situaciones constantemente.

Nihao App: lanzada a finales de 2025 por China UnionPay específicamente para turistas extranjeros. Permite pagar en comercios, transporte y atracciones con tarjeta internacional, sin necesidad de cuenta bancaria china. Una novedad que facilita mucho el día a día.

VPN: instálala y configúrala antes de llegar. Una vez en China no podrás descargar ninguna de las aplicaciones occidentales que usas habitualmente.

Consejos para viajar a Pekín

Consejos para viajar a Pekín , China

Visado

Buenas noticias para los españoles: desde noviembre de 2024, China aplica una política de exención de visado para ciudadanos con pasaporte español, vigente hasta el 31 de diciembre de 2026. Puedes entrar sin visado para turismo, visita familiar o negocios siempre que la estancia no supere los 30 días.

Un detalle que muchos pasan por alto: si te alojas en un domicilio particular (no en un hotel), estás obligada a registrarte en la comisaría de policía más cercana en las 24 horas siguientes a la llegada.

Los hoteles hacen este trámite automáticamente, pero si te quedas en casa de alguien o en un alojamiento no convencional, es tu responsabilidad. No hacerlo puede acarrear multas o complicaciones en futuros viajes.

Internet y VPN

Google, Instagram, WhatsApp, Gmail, YouTube y la mayoría de servicios occidentales están bloqueados en China. Antes de salir, instala y configura una VPN en tu móvil y ordenador: una vez dentro del país, descargar nuevas aplicaciones puede ser complicado. ExpressVPN y NordVPN son de las que mejor funcionan, aunque la situación cambia constantemente.

Pagos: Alipay y WeChat Pay

China funciona con pagos móviles. El efectivo se acepta, pero en la mayoría de establecimientos pequeños, mercados, puestos callejeros, restaurantes de barrio, solo aceptan Alipay o WeChat Pay. Tanto Alipay como WeChat permiten a extranjeros vincular una tarjeta internacional (Visa o Mastercard), pero aquí viene la parte crítica: hay que configurarlo antes de salir de España, no una vez en China.

Barrera idiomática

Es real y significativa. Prepara fichas con las direcciones más importantes en caracteres chinos, aprende a decir xièxiè (gracias) y nǐ hǎo (hola), y abraza la incertidumbre: las mejores anécdotas del viaje suelen nacer exactamente de los momentos de desorientación total.

Cultura local

Escupir en la calle es habitual y no se considera grosero. Prepárate.

Los empujones en las colas de metro o transporte son culturalmente normales. No es agresividad: es el sistema.

En los mercados, regatear está bien visto en los puestos de artesanía. En tiendas establecidas, no.

Fumar está permitido en muchos más espacios de los que estás acostumbrada.

Las propinas no son habituales en China y en algunos contextos pueden resultar incómodas.

Viajar a China con Viajes Nakara

Viajar a China con Viajes Nakara

Un viaje a medida en China no es un capricho: es la diferencia entre sobrevivir el viaje y realmente vivirlo. Entre volver con fotos y volver con historias.

Si sientes que China es tu próximo destino, puedes leer nuestra guía sobre qué ver en China. Y si ya has decidido que Pekín te llama pero no sabes por dónde empezar, o si ya has ido una vez y sabes que la segunda tiene que ser diferente, cuéntanos. Nos encanta exactamente este tipo de conversación.

Escríbenos y cuéntanos cómo imaginas tu viaje a China.

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